sábado, 31 de diciembre de 2011

F.U.1.1.


No es suficiente que el número cambie, yo voy a poner de mi parte y me voy a tomar unas 1000 o 1001 pastillas muy muy poderosas. Mejor 1000, la intención no es morirme, solamente perder la conciencia y la memoria, no me interesan esas mierditas de codificar, almacenar y recuperar información. Entonces, voy a ser otra cosa, ya perdió el chiste ser uncarajillomuymuygayqueescribesobreelloydesdequeterminóconsuexsoloescribesobreélcosasaburridasyrepetidascomosuvidamisma y por eso me apetece despertarme como otra cosa, quizás un macho bien macho y rebautice esta vara “los muchachos de antes sí sabían patear el balón” o mujer y lo cambio “los muchachos de antes si sabían darme orgasmos”. La cuestión es que me aburrí de mí y de esta lloradera y esta quejadera y esta rosadez. Si me los topo en la calle y no los reconozco perdón, fueron las pastillas. Si me ven en la calle y no me reconocen, felicítenme.


Puta, ¿qué esta vara rosada en mi brazo?

lunes, 5 de diciembre de 2011

Esteban, el del referendo

¿Sabés como me presentan? Él es Esteban, Esteban Quirós, el del referendo. Me hace gracia, yo creo que eso se quedo perennemente.

Me dice orgulloso de que así sea, porque en Hollywood perder el anonimato es perder la tranquilidad, pero en la Tiquicia gay que es tan pequeña y tan falta de ídolos es precisamente eso, un motivo de orgullo. Y no fue premio por “salir del clóset” (eso Esteban lo hizo hace ya casi 20 años), fue premio porque hace 1 año este señor fue clave en un momento histórico para las minorías sexuales costarricenses. Por eso es Esteban, el del referendo.

¿De dónde salió el impulso para presentar ese recurso de amparo?

Era algo personal, yo lo presenté y pasó todo eso tan impresionante          que yo dije ‘juepucha’ de verdad que uno tiene que hacer las cosas cuando uno tiene el deseo de hacerlas, porque si no lo hubiera hecho en ese momento probablemente hubiera seguido el referendo y a estas horas estaríamos terribles.

A estas horas hace un año y un poquito más se discutía si las uniones homosexuales deberían ser validadas por el voto de los costarricenses. La abogada Alexandra Loría y compañía se embarcaron en una recolecta de firmas en iglesias y calles, las firmas fueron presentadas al Tribunal Supremo de Elecciones como prueba fehaciente de que la mayoría deseaba decidir por la minoría. Se dio luz verde al que muchos llamaban ‘referendo del odio’ hasta que Esteban Quirós presentó ante la Sala IV un recurso de amparo que argumentaba que tal iniciativa lesionaba sus derechos como ciudadano costarricense, así como los tratados internacionales que pretenden erradicar la discriminación de cualquier tipo y a los que Costa Rica está suscrito. El 10 de Octubre del 2010 la Sala estuvo de acuerdo con él.

Yo pienso que Alexandra es súper conservadora, yo creo que ella es de esas que dicen ‘yo quiero mucho a los homosexuales, a las lesbianas y a todo el mundo pero no quiero en mi familia uno de esos’. Es una persona culta académicamente hablando pero inculta en lo que se refiere a las relaciones personales, en su forma de ver a las personas diferentes me parece que adolece de toda sensibilidad. Eso es lo que creo de ella.

Cuando uno es activista comparte los ideales de su colectivo, cuando uno es activista el enemigo de uno es el enemigo de todos. A Esteban se le doblaron los enemigos de un día para otro.

El viaje anónimo

Siempre he sido muy estudioso, lo que si te puedo decir es que de chiquillo odiaba las matemáticas, hasta la fecha todavía lo odio. Y Educación Física, lo odio. También me gustaba jugar carritos y con 2 o 3 muñecas que tenía mi hermana (se ríe) Y amo a mi mamá, sobre todas las cosas.

Esteban es oriundo de San Pedro y el menor de 3 hermanos. Hace 3 años que vive con su novio pero aún se confiesa apegadísimo a su familia, eso sí, mucho más a su madre y a su hermana; a veces confesarse homosexual te distancia del resto de los machos de la familia, tan maleducados en las cuestiones de la hombría y la sexualidad.

La auto aceptación como homosexual, ¿cuándo llegó?

Mirá yo me di cuenta de lo que yo era a los 12 años. Escuché a una maestra que estaba hablando con otra en la escuela porque había un profesor que era muy afeminado, entonces una le dijo a la otra ‘ese es un maricón’ y la otra le dijo algo de homosexual. Yo me acuerdo que me acerqué a la niña y le pregunté que era homosexual, ella me dice ‘eso es algo terriblemente feo, es un hombre que hace cochinadas con otro hombre’ y entonces yo me asusté y dije ‘juepucha, eso es feo y yo soy uno de esos, mejor no digo nada’. En ese momento asimilé que a mi me gustaban los hombres.

El destape ante los demás llegó a los 15. La primera fue su madre: “mami soy gay”. El resultado es prácticamente costumbre en el seno de las familias católicas que reciben un hijo o una hija homosexual, así como la Quirós Salazar, se sueltan el llanto y las recomendaciones: psicólogo y sacerdote “porque usted tiene que cambiar”. Era 1993 y dice Esteban que la gente creía que si le cortaban el pelo a un gay al estilista se le pegaba el sida, así de precaria era la situación y de escasa la información.

¿Esa reacción de su familia y la situación del país en general lo inspiraron a luchar por la reivindicación de las minorías sexuales?

Pues a ciencia cierta eso no comenzó ahí, sino más bien cuando yo trabajaba en salud, en los EBAIS de San Pedro. Durante ese tiempo conocí de todo, homosexuales, lesbianas, transgénero y pude ver lo que sufren en general las personas que no pertenecen a las mayorías de cualquier tipo. Si sos gay te discriminan, si sos negro te discriminan y si sos mujer te discriminan, y te estoy hablando de espacios tan delicados como la salud. Ahí me empecé a sensibilizar por el tema.

Quiere un curul de trinchera

Esteban Quirós se formó como técnico en salud en la Universidad de Costa Rica. Se graduó como abogado en la Universidad Fidélitas. Ahora ha vuelto a la UCR para especializarse en Desarrollo Comunitario y Derechos Humanos con una maestría. Pero la verdadera meta son votos, eso como todo, lo admite sin timidez.

Se habla mucho en las redes sociales de su futuro en la política, ¿qué hay con eso Esteban?

Es un plan serio, lo que pasa es que no es sencillo. Más o menos desde diciembre me puse a analizar y a preguntarle a la gente por las redes sociales si hemos tenido personajes de la comunidad gay en la política y varia gente ha contestado, y que sí que tal ex presidente y que aquel ministro y no sé qué. Con esto me quede analizando que de nada nos ha valido tener tanta gente de la comunidad en la política porque siempre prevalece el criterio del partido político al que pertenecen. Entonces ahora sí es un plan serio.

A Quirós lo acompaña en la empresa el abogado Marco Castillo, redactor desde el 2005 de varios proyectos de ley que aspiran a equiparar las uniones civiles homosexuales a las heterosexuales. La idea de un partido político que lleve como bandera a las minorías sexuales no deja de sonar extravagante hoy, y eso que ya no estamos en el 93. El muro en Facebook del perfil de Esteban se llena de opiniones y comentarios cada semana: “lo de un partido gay es quimérico, noble intención poco realista”, “como acto de visibilización está bien, pero como realidad ante un congreso futuro no” o “no tengo problema con que se tengan ganas de hacer un partido político nuevo pero hay que hacerlo bien, no utilizando las herramientas de politiquería y demagogia”.

Un partido como el PAC ha tenido históricamente una apertura a los temas de diversidad sexual, ¿iniciativas como las de este partido le parecen insuficientes?, ¿su partido es una necesidad?

Sí, me parecen súper insuficientes y te voy a decir porqué: el asunto con ellos es que la discusión nunca se acaba. Está bien discutir pero llega el momento en que hay que tomar acción. Si vos tenés muchos intereses vas a priorizar los que más capital político le den a tu partido, un partido de defensa de los derechos humanos lo que va a hacer es defender el proyecto Sociedades de Convivencia a costa de lo que sea, actualmente nadie está dispuesto a hacer eso.

El futuro le brilla en los ojos

De la boca de Esteban, el del referendo, sale lo predecible: sí quiero ser diputado, ahí falta gente que llegue y le diga a nuestros detractores las cosas como son, sin pelos en la lengua. Usted nunca ha visto ahí una persona defendiendo con verdadero fervor a la comunidad gay. Y lo no tanto: No me veo casado, estoy súper feliz con mi pareja  y no estamos buscando el derecho de casarnos, pero ahí está el tema, yo no lo busco pero el derecho tiene que estar disponible para el momento en que yo me quiera casar, sea mañana que cambie de opinión o en 10 años.

Como él mismo lo dice, es un tipo normal que tuvo los 15 minutos de fama que a todos nos tocan alguna vez. La cuestión es que lo que quiere Esteban no se logra en 15 minutos, o por lo menos no lo que se espera de él. Al tipo le dieron muy poco tiempo y mucha, pero mucha responsabilidad.