No es extrañar. Creo que te añoro. Porque aunque no te vea aún así me ves en esas pelotitas que pasas entre tus dedos y en esas postalitas que extrañamente me acompañan siempre. Te añoro porque se me hace sal la boca si sufres y mar los ojos si sonríes. Que sensación, como si a uno le picara el hígado, es imposible de atender. Ya son 20 años de conocerte, pero a vos no te han alcanzado, por eso te añoro. Pero vamos así, pasito a pasito, duele menos y me gusta verte ir lento, para de correr ya por mí; lento confeccionaste a un gladiador, lento entendiste que amo diferente y por eso, que alegría que me confeccionaste gladiador.
Pásame la mano en la cara, dime mi amor ellos están mal y seca la lágrima de la mejilla del gladiador. Llorar es buena parte de ser gladiador. Pero contigo no lo soy, contigo me siento príncipe. Te añoro mi reina.
Pásame la mano en la cara, dime mi amor ellos están mal y seca la lágrima de la mejilla del gladiador. Llorar es buena parte de ser gladiador. Pero contigo no lo soy, contigo me siento príncipe. Te añoro mi reina.