lunes, 26 de septiembre de 2011

The spotless mind

Volví a pensar en vos. Volví a pensar en vos y fue tu culpa. Pero esta vez te recordé diferente, como a pedazos, no, más bien como a migajas. Me acordé clarito de tu mechón rubio, pero ya no recuerdo el olor de tu barba. Recordé bien tus dedos gordos, pero ya no me acuerdo porqué te comías las uñas, quizás ya ni lo hagas. También recordé 2 ó 3 camisas que me gustaba verte puestas pero ya no te puedo reconstruir desnudo, si lo intento dibujo partes que estoy seguro no son tuyas y que son de cualquier otro cuerpo desnudo, desnudo ya eres cualquier otro, quizás más flaco. Volví a escuchar tus muletillas pero esta vez la voz la ponía yo, sin acento y sin volumen, ya no me acuerdo. Y me puse a pensar en el que un día llamamos nuestro futuro, aparecía casi igual, yo feliz, grueso pero no gordo, con barba al fin, muy tatuado, con un niño de la mano, escribiendo un libro. Alguien estaba en el sillón, en el lugar que yo te había asignado tan arbitrariamente; nunca supe quién era, no reconocí el olor de su barba ni el grueso de sus dedos, vestía una camisa que nunca antes había visto y hablaba con tu voz o con la de otro, pudo ser cualquiera de las dos porque yo ya no me acuerdo. Volví a pensar en vos porque me preguntaste que como estaba, no te mentí, estoy bien.

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